¿Buenos o malos socialmente? JUICIO AL FRACKING Y AL PETRÓLEO NO CONVENCIONAL, por Carlos Goedder

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Torre de fracking en EEUU
Torre de fracking en EEUU.

          “La revolución del petróleo de esquisto es el factor más políticamente disruptivo en el mercado global de petróleo desde la formación de la OPEP en 1960.”  

Edward Morse, Citigroup


Los temas de petróleo de esquisto y fracking han sido objeto de varios trabajos en Inteligencia Petrolera. Una inquietud válida al considerar estos trabajos es si, al final, toda esta llamada Revolución del Petróleo No Convencional está trayendo beneficios sociales.

El diario británico Financial Times ha publicado trabajos recientes que son bastante completos sobre estos temas y es destacable la línea de investigación de su periodista Ed Crooks. Adicionalmente, publicaciones periódicas colombianas hablan crecientemente del fracking.

Coloquemos en el banquillo a la Revolución del Petróleo No Convencional y veamos qué ha logrado en costos y beneficios sociales.

Algunos conceptos

Existen dos tecnologías para la extracción de petróleo no convencional, a partir de formaciones rocosas conocidas como esquistos. Siguiendo a Ed Crooks en el Financial Times, se definen así y aplican para extracción de gas natural —su primera aplicación— y petróleo (1):

“La Fracturación Hidraúlica (Hydraulic Fracturing) —inyectar una mezcla de agua, tierra y químicos bajo tierra a alta presión— rompe la roca para liberar el gas. La Perforación Horizontal (Horizontal drilling) consiste en hacer un pozo a una milla bajo tierra verticalmente y luego una milla o más hacia los lados —haciendo posible exponer una mayor área de roca madre. Ninguna práctica fue enteramente nueva, pero el refinamiento de las técnicas y su combinación consiguió la transformación para hacer comercialmente viable el gas natural.”

Producción diaria de crudo por EEUU. Millones de Barriles. Fuente Financial Times
Fig. 1. Producción diaria de crudo por EEUU. Millones de barriles. Fuente: Financial Times.

Estas técnicas lograron cambiar un paradigma: que las rocas de esquisto eran ‘roca madre’, donde se había estado ‘cocinando’ el petróleo por cientos de millones de años y que tales hidrocarburos sólo podrían extraerse de ‘depósitos de roca’.  La diferencia entre estas rocas proviene de la ‘porosidad’: la roca madre no tiene poros por los que pasen las partículas del hidrocarburo. El fracking, nombre abreviado para la Fracturación Hidráulica, logra abrir pequeños espacios en la roca por los que sale el gas y el petróleo. En un inicio se usó este proceso para explotar gas, que tiene moléculas más espaciadas y de menor tamaño. No obstante, a partir de 2005 se viene usando para extraer petróleo. Las Figuras 1 y 2  muestran la consecuencia inmediata: la producción de crudo de EEUU ha pasado de 5 millones de barriles diarios en 2007 a casi 9 millones de barriles en 2014 (puntualmente ha llegado a 10 millones de barriles); adicionalmente, el número de plataformas de explotación petrolera  (rigs) ha crecido de un centenar en 2005 a casi 1.500 en 2013, antes que los menores  precios petroleros originaran una caída abrupta a cerca de 800 instalaciones (2).

Figura 2 Número de plataformas de extracción petrolera en  EEUU. Millones de Barriles. Fuente
Fig. 2. Número de plataformas de extracción petrolera en EEUU. Millones de barriles. Fuente: Financial Times.

Si bien la técnica del fracking ha ganado notoriedad con esta Revolución del Petróleo No Convencional, sus orígenes pueden rastrearse hasta mediados de la década de 1940, en Oklahoma, región estadounidense que hoy día es líder en esta industria (3).  En sus comienzos, se intentó “fracturar” la roca inyectándole napalm que había quedado sobrando tras finalizar la Segunda Guerra Mundial (aquí hay otra sorpresa para muchos: el napalm existía antes de la Guerra de Vietnam),

Esta Revolución del Petróleo No Convencional se ha apoyado en ventajas competitivas de EEUU que pueden estar ausentes en otros mercados (1): “cultura empresarial, profundo conocimiento de petróleo y gas, innovación y mercados de capital que han dado apoyo.”

Con estos primeros conceptos claros, es viable entrar al debate. ¿Ha sido beneficiosa está revolución del petróleo no convencional?

Costos: el tema medioambiental

Se acusa a la técnica del fracking de generar mayor actividad sísmica. La fuente del problema no sería el fracking en sí mismo, sino un subproducto que genera: agua. Dentro de las rocas a las que se ‘fractura’ hay agua retenida, que es tan antigua como el petróleo que se extrae. Esta agua, junto al agua empleada para fracturar la roca, se drena hacia pozos, los cuales estarían ejerciendo presión sobre las placas tectónicas.

Correlación dista de significar causalidad. No obstante, el estado de Oklahoma, especialmente activo en fracking, tuvo 584 sismos en 2014 con intensidad igual o superior a 3,0 en la escala de Richter (3). Esta estadística supera el número de movimientos telúricos acumulados en ese estado norteamericano durante los treinta años precedentes. Ahora bien, no es firme la evidencia de que el fracking sea la causa. En cualquier caso, es oportuno señalar que hay cerca de 11.000 pozos de aguas residuales en Oklahoma, como resultado de esta actividad petrolera (3).

Está en curso una carrera de demandas por víctima de sismos en Oklahoma y si en alguna hay fallo judicial  indicando que la industria del fracking es la causante de esta agitación sísmica, se podría abrir una escalada de demandas millonarias contra la empresas en el sector.  De momento, habitantes en zonas aledañas a los pozos donde se realiza fracking están solicitando se impida seguir drenando agua hacia pozos subterráneos. La alternativa sería extraer el agua y trasladar con camiones este subproducto, lo cual es prohibitivamente caro. Incluso con la técnica actual de disponer el agua en pozos subterráneos, hay costos relevantes: al inicio de la explotación de un pozo no convencional, la gestión del agua residual puede suponer hasta 60% del costo variable; en la medida que el pozo madura, converge hacia 10%.

Este ‘debate telúrico’ ya ha llegado a los medios periodísticos colombianos. En su edición del 3 de mayo de 2013, la revista Semana refiere el tema de los sismos en Oklahoma (4) e incorpora un estudio del Servicio Geológico de ese Estado. Una cita de la publicación:

“En 2011 el centro de Oklahoma sufrió el terremoto más poderoso —de 5,6 grados de magnitud— provocado por las acciones del hombre. «Hay una sólida relación entre la mayor actividad sísmica y las grandes cantidades de aguas residuales subterráneas procedentes de la inyección de líquidos a presión sobre las rocas para la extracción de petróleo y gas», dice el estudio.”

No obstante, la continuidad del negocio petrolero colombiano estaría cimentada en implementar el fracking. En el mismo artículo, Semana indica:

“La Asociación Colombiana del Petróleo (ACP) sostiene que con un proceso riguroso en Colombia es posible evitar inconvenientes relacionados con el fracking. Para algunos, pesa más la urgencia de aumentar las reservas de crudo que se están acabando y sólo alcanzan para siete años. Con la fracturación hidráulica se podría triplicar de aquí a 15 años.”

Estas sospechas sobre el fracking han originado su prohibición en el Estado de Nueva York y en  Escocia, Francia y Bulgaria. En Inglaterra y California hay encendidos debates sobre esta tecnología. Un habitante de Oklahoma entrevistado por el Financial Times resume su oposición al fracking de este modo (3): “Volvamos al petróleo árabe. Eso estaría bien para mí, en lugar de estarme preparando para terremotos.”

La oportunidad de negocio es clara para empresas que tengan una tecnología más eficiente y menos controversial para gestionar los residuos acuíferos generados con la fracturación hidráulica.

Beneficios: mercado laboral y recaudación fiscal

En Oklahoma 25% de los empleos proviene de la industria del petróleo no convencional. La caída de los precios petroleros iniciada en el tercer trimestre de 2014 generaría un hueco fiscal de 611 millones de dólares en 2015. Estas magnitudes ayudan a entender el porqué en Oklahoma y otra región estadounidense con intensivo fracking, Dakota del Norte, hay menos polémica sobre el petróleo no convencional y su impacto sísmico.

Figura 3  Principales yacimientos de petróleo no convencional en EEUU. Fuente Financial Times
Fig. 3. Principales yacimientos de petróleo no convencional en EEUU. Fuente: Financial Times

En Dakota del Norte se encuentra uno de los grandes yacimientos aprovechados mediante fracking: Bakken, el cual también abarca Montana y el Sur de Canadá. La Figura 3  sitúa las más importantes reservas de petróleo no convencional en EEUU, incluyendo Bakken.

La generación de empleos por esta Revolución del Petróleo No Convencional fue relevante en un momento crítico reciente de EEUU, la crisis financiera iniciada en 2008. Se estima que cada plataforma de explotación petrolera genera cerca de 120 empleos directos.  Con las estadísticas de plataformas activas ya provista, se ve el impacto laboral de esta revolución petrolera: entre 2005 y 2013, el número de plataformas pasó de aproximadamente 100 a casi 1.500 en EEUU. Esto supondría 1.400 nuevos pozos y 168.000 nuevas plazas de trabajo generadas. La caída de 1.500 plataformas en 2013 a las cerca de 800 que hay en 2015, habría destruido 84.000 puestos de trabajo. Como referencia, toda la industria petrolera colombiana, incluyendo contratistas, daba trabajo en 2013 a 120.000 personas.

Estas cifras se pueden complementar con la dimensión humana del fracking. El interesante trabajo publicado por Ed Crooks en Financial Times (1) el 24 de abril de 2015 incorpora relatos importantes que muestran las consecuencias sociales e individuales de estos ajustes en el mercado laboral.

Un ejemplo es precisamente la región de Dakota del Norte, donde, entre mayo y diciembre de 2009, se elevó el número de plataformas petroleras de 35 a 75, y que al año siguiente ya totalizaban 173 instalaciones. Un pueblo de esta región, Willinston, vio pasar su población de 14.787 habitantes en 2010 a cerca de 32.000 personas. Este crecimiento provino de los nuevos puestos de trabajo generados por el fracking. Como resultado, se saturaron varios servicios: se debía esperar hasta hora y media para recibir un corte de pelo en la tienda Walmart, dos horas para poder comer en un restaurante y un apartamento tipo estudio tenía un valor de arriendo mensual de 2.394 dólares estadounidenses, superior al de Nueva York. En 2014 hubo 1.328 arrestos por delitos y crímenes en Willinston, el doble del año 2013 y que representa 4,15% de la población.

Un trabajador en exploración y producción no convencional podía ganar hasta 25.000 dólares en apenas cuatro meses, en los tiempos de mayor bonanza del fracking. No obstante, el ritmo de trabajo en el sector es sacrificado y no apto para cualquiera: se trata de jornadas entre 12 y 18 horas diarias, a temperaturas extremas y durante dos semanas continuas, contando luego con un receso por otras dos semanas para lograr recuperarse de semejante esfuerzo.

La Revolución del Petróleo No Convencional logró dar dinamismo al mercado laboral de EEUU en una temporada oscura, la Gran Recesión. Ahora que el negocio es menos rentable y ha reducido puestos de trabajo, se genera un incremento en desempleo y demanda de servicios públicos, generando costos individuales y sociales relevantes.

¿Costo o Beneficio? Nuevo balance geopolítico

La menor demanda de importaciones petroleras desde EEUU, gracias al petróleo no convencional, ha generado un cambio geopolítico relevante. Irán ha tenido que sentarse a negociar con EEUU sobre su programa nuclear precisamente por la menor demanda de su petróleo. Para conseguir equilibrar su presupuesto fiscal, Irán precisa un precio del barril petrolero de 137 dólares (1). El fracking reduce la demanda de petróleo iraní. Y se suma otro problema: los árabes han optado por mantener bajo el precio del crudo, precisamente para sacar del mercado a los innovadores estadounidenses, quienes precisan niveles cercanos a 70 dólares por barril para seguir siendo rentables. La propia Arabia Saudí precisa un barril de petróleo valiendo 105 dólares para mantener equilibrado su presupuesto público; su estrategia de precio bajo es sustentable por el tamaño de sus reservas internacionales, cerca de 750.000 millones de dólares al cierre de 2014 (casi dos veces el PIB colombiano) y que sirven de ‘colchón’ para mantener el gasto público.

Rusia, que durante 2014 intervino con agresividad en Ucrania, precisa un barril de petróleo a 90 dólares para evitar déficit fiscal. Sólo dos exportadores petroleros están cercanos al equilibrio fiscal con los precios actuales: Kuwait, donde con el barril a 63 dólares se evita déficit y Qatar, que mantiene el presupuesto balanceado con un precio de 65 dólares por barril (1).

El diario Financial Times recuerda que una abrupta caída en el valor de las exportaciones petroleras generó grandes cambios políticos en algunas naciones: Irán en 1979, Rusia a finales de los años ochenta y Venezuela en 1998 (elección de Chávez).

Hay un matiz que se deja fuera en esas consideraciones. El papel de China como una suerte de ‘prestamista de última instancia global’. China está dispuesta a fondear a naciones exportadoras de materias primas en tiempos difíciles, a cambio de garantizarse suministro a largo plazo. Esto viene mitigando un mayor desajuste presupuestario en Venezuela, por ejemplo.

Adicionalmente, China y Argentina tienen reservas relevantes de petróleo de esquisto, cuya explotación también generará un desequilibrio entre oferta y demanda mundial de petróleo. Los exportadores petroleros con gastos más extravagantes y menor precaución serán los grandes afectados por la menor demanda estadounidense y el énfasis árabe por preservar cuota de mercado global.

Las consideraciones sobre este punto también deben incluir a los importadores netos de petróleo y naciones con gran consumo de hidrocarburos. La mayor oferta de petróleo y la menor demanda favorecen precios bajos de los hidrocarburos. La caída de 50% en cotización del crudo desde 2014 añadiría en 2015 entre 0,5% y 1% a la tasa de crecimiento del PIB mundial en 2015, según Financial Times (1). En aquellos países donde la gasolina se ha abaratado en cerca de 50% con el menor precio petrolero, los consumidores tienen un efecto equivalente a una reducción impositiva, liberando ingresos para consumo e inversión (Colombia es de las pocas latitudes en que el precio del combustible se ha mantenido esencialmente rígido durante 2014-5).

¿Costo? Sistema financiero

El menor precio del barril de crudo genera tensiones de ingresos y liquidez a los productores menos eficientes en la industria del fracking. Inversionistas y bancos han colocado dinero en el petróleo no convencional y la duda es si las empresas a las que vienen financiando serán sustentables o entrarán en una moratoria que debilite el balance de las instituciones financieras.

El gerente de fondos de inversión David Einhorn ha analizado el modelo de negocio de las empresas en esta industria del petróleo no convencional (5). Una estimación apabullante es que las inversiones acumuladas desde 2006 en petróleo no convencional exceden en 80.000 millones de dólares el valor de las ventas de petróleo que se han hecho en ese sector. Dicho de otra forma, la industria del fracking tendría pérdidas operativas de caja por 80.000 millones de dólares si se considerasen sus gastos de inversión acumulados desde 2006. Si se cancela la financiación desde los bancos y los inversionistas, podría ser económicamente inviable el negocio para varios productores.

No obstante, el propio Einhorn considera que hay otros elementos a considerar, aparte del flujo de caja, para ver la viabilidad de los productores no convencionales. La acumulación de reservas petroleras y experiencia son activos redituables en el futuro inmediato.

Einhorn compara el veloz crecimiento en la industria de petróleo no convencional con el nacimiento de empresas por Internet durante 1998-2002.  Las empresas ‘punto com’ que prosperaron y siguen vigentes actualmente fueron las que tenían mejor modelo de negocio y gestión de costos. El tema es hallar los Amazon y Google en la industria de fracking actual.

La conclusión sobre el bienestar público del gas y petróleo de esquisto dependerá, en gran medida, de cada individuo y comunidad donde se lleven a cabo actividades de fracking y perforación horizontal. También dependerá de si el país donde residen es exportador o importador neto petrolero. La clave para gestionar socialmente este nuevo escenario es una política pública creativa y que compense en alguna medida a los perdedores netos bajo el nuevo negocio petrolero.

Notas

(1) CROOKS, Ed. “The US shale revolution.” Financial Times, 24 de abril de 2015. En: http://www.ft.com/intl/cms/s/2/2ded7416-e930-11e4-a71a-00144feab7de.html#slide0

(2)  Baker Hughes, corporación proveedora de servicios de exploración y producción, sitúa la estadística en 894 plataformas a Mayo 2015. Ver: http://phx.corporate-ir.net/phoenix.zhtml?c=79687&p=irol-rigcountsoverview

(3) JOPSON, Barney. “Fracking: The energy revolution that shook the world.” Financial Times, 6 de mayo de 2015.

En: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/6fab1192-f30d-11e4-a979-00144feab7de.html?siteedition=intl#slide0

(4) VARIOS. “Tiembla el fracking”. Bogotá: Revista Semana, 3 de mayo de 2015, pp. 54-55

(5) CROOKS, Ed. “Shale looks more like dotcom boom than Lehman debt bubble.” Financial Times, 6 de mayo de 2015.

En: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/b8345a94-f408-11e4-bd16-00144feab7de.html#axzz3ZYCl7Sw9

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