Denuncia sindical SITUACIÓN CAÓTICA Y ALARMANTE EN INSTALACIONES PETROLERAS VENEZOLANAS, por José Suárez Núñez

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Girot, dirigente sindical petrolero venezolano
Las plantas ambientales emanan gases tóxicos, contaminando a los trabajadores y a las comunidades en los alrededores de las plantas y refinerías, dijo Eudis Girot, director ejecutivo de la Federación de Trabajadores Petroleros.

Las refinerías venezolanas se convirtieron en chatarra, en verdaderas cafeteras por falta de mantenimiento preventivo y correctivo a tiempo, carencia de equipos, materiales, herramientas y nula planificación antiincendios.

El Movimiento Petrolero Primero de Octubre califica la situación de caótica,  y quieren documentarla para planteársela al presidente de Pdvsa, dijo Eudis Girot, director ejecutivo de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), la máxima organización sindical del sector.

La federación sindical señala que las plantas ambientales emanan gases tóxicos, contaminando a los trabajadores y a las comunidades en los alrededores de las plantas y refinerías. Los bomberos carecen de equipos mínimos para combatir incendios, los trabajadores con mucha frecuencia son atacados por la delincuencia dentro de las áreas de trabajo, al igual que en el área de los taladros que está lejana a los centros de producción.

Los terminales de embarque corren el riesgo del colapso operativo, debido a que 60% de los brazos de carga están inoperativos, la infraestructura física destruida, los pilotes deteriorados, las defensas de los muelles rotas y las pasarelas, pasamanos y  escaleras corroídas.

La misma situación de deterioro se registra en los tanques de almacenamiento de crudos y los productos están descalibrados y deformados.

Girot repite: la situación es  caótica y alarmante y podría afectar la exportación de crudos y productos del país.

El Gerente de la Terminal del Criogénico Jose, en el estado Anzoátegui, en el oriente venezolano, Jesús Osorio,  se ha dedicado de acuerdo a la versión sindical a descalificar las denuncias y decir que “todo está bien”.

A la empresa contratista Castillo Max se le asignó el contrato de mantenimiento de los brazos de carga, la formación y adiestramiento oportuno de los trabajadores, mediante la transferencia de tecnología de la garantía del fabricante de los brazos de carga, que tenía tres años y una vida útil de siete años.

A los 18 meses de instalados, de los ocho brazos de carga tres están fuera de servicio y otros dos tienen problemas operativos. El gerente del terminal de Jose defiende a la empresa contratista, pero los hechos no le dan la razón, remarca Girot.

PDV Marina es “una vergüenza operacional y administrativa y se ha convertido en un cementerio de lanchas y remolcadores”.

Girot dice que se compraron 48 remolcadores que en su mayoría no están operativos por falta de filtros, algunos llegaron con defectos de fábrica. En la actualidad están siendo desvalijados. El sindicalista cita como ejemplos los remolcadores Kariña, Guaiqueri, Tribilin, Violeta, Lotto, Virgen del Valle, Orquidea, Margarita, Jazmin, Hugito, Bachaco, Arañero, Cumanagoto.

Cada remolcador costó 15 millones de dólares, los motores vinieron con defectos y ninguna autoridad oficial protestó para defender la propiedad estatal.

La Empresa Nacional de Transporte se ha convertido en un cementerio de gandolas: 40% de la flota está dañada.

Los trabajadores son sometidos a condiciones de trabajo de riesgo operativo, y cuando protestan, porque no les suministran los equipos de protección personal —los detectores H2S, cuya distribución y suministro es muy irregular— son reprimidos militarmente las áreas de protesta.

 

 

 

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