El fracking visto por Manuel Rodríguez LOS RIESGOS AMBIENTALES DE UN SALVAVIDAS ECONÓMICO, por Cristina Quiroga R

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MANUEL RODRIGUEZ-FOTO HORIZONTAL
Manuel Rodríguez Becerra, primer Ministro de Medio Ambiente de Colombia

Manuel Rodríguez Becerra: «Si el Ministerio de Ambiente dice que tiene una gran normatividad, pero no tiene cómo cumplirla…  eso es un chiste.»

Mientras en Dakota del Norte los jóvenes disfrutan una piscina con olas de surf construida con los recursos que ha generado la revolución energética desatada por el fracking, Colombia aprobó esta técnica pese a las críticas de los grupos medioambientalistas que han expresado el temor a que se generen problemas de salud, como los presentados a habitantes del sudoeste de Pensilvania, por los efectos secundarios de la fracturación hidráulica.

Manuel Rodríguez Becerra, primer ministro de Medio Ambiente en Colombia y uno de los mayores críticos a la aprobación de esta técnica y de su impacto en el ecosistema, se ha convertido en la piedra en el zapato del Gobierno Nacional al no tener pelos en la lengua a la hora de decir unas cuantas verdades.

¿Y cuáles son sus verdades? Para el ingeniero industrial Rodríguez Becerra (Ver hoja de vida) Colombia tomó la decisión de hacer  fraccionamiento, pero el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible  no tiene ninguna capacidad para evaluar el tema de fracking. «Entonces ¿de qué estamos hablando?», alega el exministro.

Formula una pregunta sobre la normatividad, contemplada en las famosas licencias express, supuestamente la más avanzada del mundo: «¿de qué sirve si no hay ninguna capacidad para hacerla cumplir, ni para evaluar los estudios y ese solo hecho bastaría para una moratoria?».

Rodríguez Becerra y otros ambientalistas proponen que exista una tercera parte, independiente del gobierno y de las empresas, que diga a ciencia cierta si el Ministerio ya adquirió la capacidad o no para hacerla cumplir. «Si no la ha adquirido se trata de una gran irresponsabilidad. Si dice que tiene  una gran normatividad pero no tiene como cumplirla… eso es un chiste», agregó.

Otra de las verdades expresadas por Rodríguez Becerra: «si no existiera incertidumbre y el riesgo en el uso de  esta técnica no hubiera sido prohibida en Francia y Alemania. Tampoco hubiese provocado el rechazo de más de 300 comunidades que se han rebelado en Estados Unidos contra el fraccionamiento de rocas (fracking)». Este método de exploración se aprobó recientemente en Inglaterra y fue rechazado por algunos habitantes. En este sentido, el exministro destacó que la agencia ambiental inglesa va a realizar  un estudio con una inversión de un millón de libras esterlinas que será evaluado por un panel de sabios sobre los riesgos del fracking  y que culminará en 2016.

El experto ambientalista advierte sobre una conducta incoherente si se aprueban licencias sin la realización de estudios previos. «La falta de transparencia de los gobiernos, por ir tan rápido, tan acelerados, y también de las petroleras, genera un fenómeno que ha creado una gran desconfianza en las comunidades y  ese es el corazón del problema».

El pesimismo de las comunidades hacia el fracking nace, según Rodríguez Becerra, por la pérdida de confianza de los ciudadanos en la gestión ambiental de las autoridades. «En Colombia ése es uno de los problemas de la industria: hay una parte de la ciudadanía que ha perdido confianza, por equis razón, en las las petroleras y en las autoridades ambientales, que se supone deben controlar».

Otro fenómeno que genera desconfianza, según el exministro, es que en Colombia «nombran ministros que son un ‘Míster Sí’. Este ministro o el anterior parecen nombrados para decir sí a todo y los gobiernos han tenido afán por aprobar esos proyectos. Es importante dotar  al Ministerio de Medio Ambiente con capacidad para mirar el tema del fracking y a un ministro independiente», agregó Rodríguez Becerra.

¿Y el tema económico?

A nivel internacional el fracking ha sido considerado un salvavidas para la industria petrolera y los recursos fiscales de varios países. De hecho, casos como el de Dakota del Norte en Estados Unidos, en donde hace diez años sus habitantes emigraban por falta de oportunidades, hoy se alquilan apartamentos a precios de Manhattan o se construyen piscinas con olas de surf con los recursos que ha generado la revolución energética desatada por el fraccionamiento.

Para el caso colombiano, el  exministro señala que el Gobierno Nacional puede argumentar, para justificar el uso del fracking, que existe un problema de ingresos fiscales por la caída de los precios internacionales del crudo, pero varios economistas advirtieron hace diez años que colocar la economía únicamente en el carril de la minería y el petróleo era un problema mayúsculo y arriesgado para el país. «Había, simultáneamente que fortalecer los sectores agropecuario y el manufacturero, pero el gobierno se fue por esta línea y ahora debe pagar ‘el pato’. El problema inmediato para Colombia es la baja de los precios del petróleo, lo que representa un desafío económico muy serio».

Rodríguez Becerra considera que es válido que el gobierno «esté afanado por la producción petrolera» y propone crear una unidad de fracking y que nombre una comisión independiente que le diga al país, con transparencia, cuáles son los riesgos de esta técnica. Si la comisión encuentra riesgos, se deben crear unos sistemas de compensación para cuando éstos se materialicen.

Destaca recomendaciones como las de científicos de Estados Unidos que proponen crear un fondo muy robusto, proveniente de las regalías, para que en caso de riegos e incertidumbres con ese fondo se pueda compensar a los afectados.

Los indicios del impacto

El fracking o fragmentación hidráulica es una modalidad de explotación de petróleo y gas que consiste en la fragmentación y disolución de rocas del subsuelo profundo que permite la extracción de estos materiales. Para lograrlo se requiere de más de tres veces la cantidad de agua necesaria para producir un barril de petróleo de manera convencional, además de la utilización de decenas de aditivos químicos, entre los que se encuentran queroseno, benceno, tolueno, xileno y otros formaldehídos contaminantes y sospechosos de producir enfermedades.

Para Rodríguez Becerra la prórroga solicitada del fracking se basa en las siguientes condiciones: que existan estudios independientes, con bases científicas, sobre los posibles impactos ambientales, sociales y de salud pública de las actividades de fracturamiento hidráulico; que se lleven a cabo análisis independientes sobre la situación de las aguas superficiales y subterráneas en los sitios donde se planea hacer la exploración; y que un tercero verifique que las entidades encargadas cuentan con la capacidad técnica para evaluar los estudios de impacto ambiental.

Esta petición de moratoria de la aprobación se basa en el principio de precaución, esencia del derecho ambiental cuando hay riesgo por una actividad humana que puede generar algún daño y que además se considera grave, genera incertidumbre y no tiene bases científicas. En este sentido, Rodríguez Becerra dice que ya existen documentos científicos liderado por profesores de la Universidad de Stanford y otras cinco universidades de Estados Unidos. En tales estudios se afirma que hay total desconocimiento sobre sus efectos en la salud humanos, pero sí hay algunos indicios de tales efectos.

Inteligencia Petrolera descubrió que la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos, hizo una investigación en una localidad de Pensilvania entre familias que viven a ciertas distancias de las operaciones de fracking. Y encontró que  las que viven a menos de un kilómetro tienen problemas complicados respiratorios o problemas de la piel con mayor frecuencia que las que viven a dos kilómetros o más.

Este estudio ha percibido una mayor incidencia de síntomas de ciertos problemas de salud comunicados por la gente residente en las proximidades de pozos de gas natural, mayormente explotados mediante fracturación hidráulica. Sus datos se han publicado en la revista académica Environmental Health Perspectives, de los Institutos Nacionales de Salud, un grupo de instituciones dependientes del gobierno de Estados Unidos.

El equipo de Meredith Stowe y Peter Rabinowitz (ahora profesor en los departamentos de ciencias de la salud medioambiental, laboral y global en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Washington) realizó una encuesta aleatoria de salud a 492 personas de 180 hogares con pozos de agua procedente de acuíferos (agua del subsuelo) en el sudoeste de Pensilvania, donde la actividad de extracción de gas natural es significativa. Según el Departamento de Protección Medioambiental de Pensilvania, había 624 pozos de gas natural activos en el área de la inspección durante el periodo en que se realizó ésta. En 95% de tales pozos se obtenía el gas mediante fracturación hidráulica.

Los investigadores compararon la proximidad de los pozos de gas con la frecuencia de síntomas dermatológicos, respiratorios, gastrointestinales, cardiovasculares y neurológicos que las personas dijeron padecer durante el año anterior. La encuesta de salud fue general y en ella no se hicieron preguntas específicas sobre la extracción de gas natural o del fracking en la zona.

Los impactos ambientales

Según Rodríguez Becerra dentro de los impactos ambientales del fracking está el uso excesivo del agua, lo que implica que en zonas donde no hay suficientes fuentes hídricas, se recurre a grandes movimientos de carrotanques que transportan el agua para ser utilizada en la extracción del petróleo o el gas. Esta actividad es ampliamente cuestionada por las comunidades cercanas que alegan una alta congestión de estos vehículos, en carreteras que no han sido diseñadas para un tráfico pesado, lo cual afecta su calidad de vida.

Afirma: «si en Nueva York y Pensilvania, donde existen suficientes carreteras y en un buen estado, las comunidades se quejan, calculemos en Colombia donde no hay vías. ¿Quién las va a construir? y si se construye será a lo salvaje abriendo trochas, acabando con la calidad de vida de la comunidades».

Un caso caricaturesco que reseña el experto ambiental es el del director ejecutivo de ExxonMobil, Rex Tillerson, quien se unió a una demanda presentada por los residentes de Bartonville, cercanos a la ciudad de Dallas en el estado de Texas, para bloquear la construcción de una torre de agua de cerca de 50 metros. Aunque parece contradictoria la oposición del CEO de ExxonMobil —empresa que se va a beneficiar de esta construcción— se basa en que la operación desvalorizaría su rancho en Texas, una multimillonaria propiedad. El directivo ha sido blanco de críticas por  algunos sectores de la prensa en su país.

Otros impactos que señala Rodríguez Becerra sobre el fracking es que existe el riesgo de que los fluidos y los gases del pozo (incluyendo metano y compuestos orgánicos volátiles) migren hacia los acuíferos (aguas subterráneas) y los contaminen, ya sea a consecuencia de una defectuosa construcción de los pozos o a través de las fracturas inducidas en el proceso, y otras vías. Y, según el Consejo de las Academias Canadienses (CAC, por sus siglas en inglés), la mayor amenaza para el agua subterránea es el escape de los gases de los pozos, para lo cual ni aun las mejores prácticas pueden asegurar su prevención a largo plazo, incluyendo el período después de su cierre.

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