ELN atenta contra oleoducto GOLPE AL AMBIENTE Y A LA PAZ EN EL CATATUMBO, por Jairo Franco

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Esta voladura múltiple del oleoducto parece ser parte de la estrategia del ELN para asegurarse un mayor músculo de negociación en la mesa de Quito.

BOGOTÁ – La semana pasada estuvo marcada la industria petrolera colombiana por los múltiples ataques del ELN al oleoducto Caño Limón-Coveñas, que contaminaron tres importantes fuentes hídricas, entre ellas el río Catatumbo que conecta fluvialmente a Colombia con Venezuela, y causaron daños incalculables al medio ambiente, la infraestructura energética y especialmente a las comunidades ribereñas que usan el agua del afluente para actividades de carácter agropecuario y personal.

Con este ataque múltiple se completaron 47 en lo que va corrido del presente año, según Ecopetrol. La fuerza del último ataque hizo que el caudal del río aumentará cerca de 30 centímetros de acuerdo con el defensor del Pueblo de Ocaña, Nelson Arevalo. Esto causó conatos de avalanchas y además arrastró animales que viven cerca de las cuencas hídricas, incluyendo tanto silvestres como ganado y peces. Afectó la economía de las familias más humildes de la zona y puso en riesgo su subsistencia económica debido al aumento de los gastos causados por el desplazamiento a cabeceras municipales, en busca de agua potable para el desarrollo de las diferentes actividades diarias (1).

Las razones del porqué el oleoducto Caño Limón–Coveñas es uno de los objetivos más frecuentes del ELN para perpetrar ataques explosivos, son tres principalmente, según la Fundación Ideas para la Paz.

  1. Económicas: aumentar el pago de sobornos por parte de las empresas petroleras al grupo armado no estatal.
  2. Sociopolítica: en contra de la explotación de recursos naturales por multinacionales, buscando el aumento del apoyo político por parte de comunidades lugareñas que están en contra de la explotación de hidrocarburos y también buscando afectar los ingresos del Gobierno Nacional provenientes del petróleo.
  3. Militares: queriendo mostrarse como un grupo con capacidad operativa o como estrategía militar, haciendo que el ejército se desplace a ciertas zonas dejando otras abandonadas “En este sentido, una acción puede contener en sí misma diferentes intereses, tales como mostrarse capaz militarmente, mantener su discurso ideológico y buscar apoyo popular” (2).

En este caso específico, parece haber una motivación clara: el cese bilateral al fuego entre el Gobierno y el ELN que se inició recientemente. Esta voladura múltiple del oleoducto parece ser parte de la estrategia del ELN para asegurarse un mayor músculo de negociación en la mesa de Quito. Sin embargo, hay que decirlo fuerte y claro: no es un motivo válido para causar este tipo de daños a las comunidades ribereñas ni al medio ambiente, que seguramente no se recuperará rápidamente, sino se interviene de manera oportuna por parte de las autoridades ambientales y Ecopetrol.

Este tipo de ataques no ayuda a generar confianza en el proceso de paz con ese grupo armado, sino que limita las posibilidades de que este proceso tenga mayores niveles de legitimidad, ya que cada vez que ocurre un atentado donde gente inocente se ve afectada, disminuyen el apoyo de la ciudadanía al proceso de paz.

Por ello la estrategia que pretende dar fuerza no lo logrará sino que seguramente pondrá al ELN en una situación de debilidad en el largo plazo, debido a que se avecina una campaña presidencial que puede resultar incierta para el grupo. Existen candidatos que aceptan abiertamente que acabarían con este proceso de paz de llegar a la Presidencia de la República y que aprovechan cada uno de estos hechos para legitimar posiciones en contra del mismo, lo que les sirve para aumentar caudal electoral que recoge parte de la indignación que causan este tipo de hechos en la mayoría de colombianos. En otras palabras el ELN a través de este tipo de actos le colabora a los enemigos de la paz.

El mayor músculo de legitimidad por el que puede optar el ELN, es acabar con estos ataques de una vez por todas, adelantar negociaciones sinceras con el Gobierno y de cara al país y entrar en procesos de construcción de la verdad, justicia y reparación a las víctimas. De no ser así, lo único que va a lograr, tanto en el corto como en el mediano plazo, es legitimar a los enemigos de los procesos de paz y ayudar a consolidarlos en las urnas; generando exactamente lo contrario a lo que se quiere y lo que necesita el país.

Publicado originalmente en www.http://crudotransparente.com

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