La deuda ambiental LOGROS Y PERSPECTIVAS (2), por Rubén Orlando Noguera

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El estudio realizado por Climate Action Tracker muestra el equivalente de dióxido de carbono (CO2) de las emisiones de gases de efecto invernadero en tres escenarios posibles: la trayectoria de las emisiones actuales, lo que se lograría si se cumplieran los acuerdos suscritos en París y lo requerido para poder mantener los niveles de contaminación por debajo de los 2°C.

Han transcurrido dos años desde que la comunidad internacional —mediante un acuerdo climático negociado en París— asumió el compromiso de enfrentar el ascenso del calentamiento global en las próximas décadas.

Según el Acuerdo de París, cada país presentó una propuesta para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero de aquí al 2030. Finalizada la COP 23  —que pretendió ser una Cumbre evaluativa de lo negociado—,  celebrada el mes pasado en Alemania, las conclusiones evidencian que a pesar de algunos logros puntuales, el mundo sigue muy lejos de la consecución de los grandes objetivos planteados.

En esta segunda parte, se esbozarán algunos de los hechos que se presentaron en la COP23, y algunas de los retos a asumir en el futuro próximo.

Balance de la COP 23

Para el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, el balance de la cumbre recién finalizada luce limitado; aunque se evitó una confrontación más directa con el gobierno de los Estados Unidos, los comentaristas sostienen que la misma evidenció que la posición ‘climatoescéptica’ de Donald Trump y su administración ha sido, en parte, compensada por actitudes voluntaristas de la sociedad civil estadounidense, de las comunidades científicas-académicas y de administraciones regionales, como las de California y Oregón. Sin embargo, hasta ahora es el único país que ha declarado oficialmente su disposición de retirarse del Acuerdo de París, para lo cual habrá que esperar, como mínimo hasta noviembre de 2020, por lo que se avizoran años de confrontación, por el efecto que esta actitud puede ejercer sobre el precario equilibrio político que emana del Acuerdo.

La ausencia de Estados Unidos plantea un asunto que tiene que ver con el liderazgo necesario para hacer avanzar el Acuerdo. En un principio, se presumía que la Unión Europea  —particularmente Alemania— y China tomarían el relevo para absorber este rol en el futuro. En el transcurso de la Cumbre se puso en evidencia que ese papel no es tan fácil de asumir y que solo el tiempo permitirá decantar la cuota de responsabilidad de cada país o región.

Un aspecto preocupante, que puede significar un retroceso en los logros alcanzados hasta ahora, reside en la posición de algunos países europeos como Polonia y Alemania, respecto del uso del carbón como fuente energética. El mismo siempre ha sido factor de discordia en el viejo continente, ya que genera 75% de las emisiones de gas carbónico proveniente del sector eléctrico. Los germanos dependen cada vez más de su uso  —40% de su gasto energético— debido a su política de reducir la energía nuclear. Cifras similares exhiben Grecia, Bulgaria y la República Checa. En Polonia, llega hasta 80% de su generación energética. En este ambiente de discordia el presidente francés Emmanuel Macron se comprometió a cerrar de manera definitiva las plantas de carbón para 2021, buscando emular a la Gran Bretaña, que ha reducido significativamente su uso.

China —el mayor contaminante a nivel global— ha venido ampliando sus inversiones en energías limpias como la solar, eólica y nuclear y en la producción de vehículos eléctricos, en detrimento del uso del carbón. India —otro de los grandes países contaminantes— ha planteado la reducción del uso del carbón en programas que comenzarían en 2022.

El aspecto financiero no fue suficientemente debatido, aunque Alemania puso sobre la mesa 1.4 billones de euros para crear un fondo especial. Pero es fundamental un proyecto de ley que debe ser compartido por la mayor cantidad de países.

¿Se pueden cumplir los objetivos climáticos?

Para los analistas Brad Plumer y Nadja Popovich de The New York Times, tomando como referencia los nuevos datos aportados por Climate Action Tracker, —análisis científico independiente que realiza un seguimiento a las políticas climáticas de 32 países, generadores de 80% de las emisiones globales de gases contaminantes— ningún país industrializado importante está actualmente en camino de cumplir los objetivos climáticos propuestos en París 2015. Incluso, en caso de que los gobiernos logren adelantar programas concretos en la consecución de sus compromisos, a nivel global el planeta proseguirá en su marcha de calentamiento superior a los 2°C por encima de los niveles preindustriales.

El estudio realizado por Climate Action Tracker muestra el equivalente de dióxido de carbono (CO2) de las emisiones de gases de efecto invernadero en tres escenarios posibles: la trayectoria de las emisiones actuales, lo que se lograría si se cumplieran los acuerdos suscritos en París y lo requerido para poder mantener los niveles de contaminación por debajo de los 2°C.  (ver gráficos)

Gráfico de CO2 toneladas métricasGráfico CO2 lo que espera ParísGráfico CO2 la realidadEl análisis que muestran los gráficos, presuponen un escenario poco optimista. “Un año después de la entrada en vigor del Acuerdo de París, aún nos encontramos en una situación en la que no estamos haciendo lo suficiente para salvar a cientos de millones de personas de un futuro miserable”, expresó Erik Solheim, jefe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

La dependencia de paradigmas tecnológicos obsoletos, la manipulación de los medios de comunicación y los modelos culturales y políticos fosilizados, restringen la toma de conciencia necesaria para crear un nuevo sistema de valores que conciba un entorno más prometedor.

El combate contra el cambio climático es complejo y multidisciplinario: aspectos ecológicos y económicos-financieros están en juego, pero también aspectos tecnológicos, energéticos, sociales, filosóficos, que constituyen una complicada trama de la que la raza humana no parece tener conciencia plena. Al respecto, el periodista Michel de Meulenaere de Le Soir de Bruselas decía que:”el Everest climático está todavía frente a nosotros y, …el hombre aprende poco a poco, demasiado lentamente”.

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