En la época dorada del gas natural LA REVOLUCIÓN DEL GNL, por Martín Rosas

0
170
El GNL es la forma más pura de gas natural, ya que para ser licuado se requiere la remoción de cualquier impureza, como helio, azufre, mercurio, agua e hidrocarburos pesados.

El gas natural es el energético del momento, el cual vive su época dorada. Y en el centro de ese protagonismo está el gas natural licuado (GNL), que en los últimos 25 años ha generado una verdadera revolución en el mercado energético mundial. De hecho, se estima que para 2035 el GNL represente más de la mitad del comercio global del gas natural.

Junto con las energías renovables, el gas natural es el energético que tendrá el mayor crecimiento en los próximos años, muy por encima del petróleo y el carbón, que han comenzado a perder participación en el mix energético global.

De acuerdo con el BP Energy Outlook, el comercio del GNL se duplicará de aquí al 2035 hasta alcanzar más de la mitad del gas comercializado en ese año. Este aumento se verá impulsado por los suministros de Estados Unidos, Australia y África, donde actualmente se construyen plantas de licuefacción con una capacidad total de 130.000 millones de metros cúbicos.

El crecimiento exponencial del mercado de GNL se debe también a su facilidad de transporte. Hay que recordar que un metro cúbico de gas en estado líquido corresponde a 600 metros cúbicos en estado gaseoso.

Esto permitió que los países consumidores se desligaran de la necesidad de estar conectados a un gasoducto para obtener el energético, al tiempo que los nuevos productores pudieron poner en el mercado mundial los excedentes de gas sin la necesidad del tubo.

El proceso criogénico

Si bien la tecnología de la licuefacción de los gases se remonta a mediados del siglo XIX, impulsada por los trabajos del químico y físico británico Michael Faraday (1791–1867) y del ingeniero alemán Karl Von Linde (1842- 1934), es solo a finales del siglo pasado que su aplicación al gas natural se dio de forma masiva.

Para licuar el gas natural a presión atmosférica se somete a un enfriamiento hasta los 161°C bajo cero, con lo cual se consigue reducir el volumen en aproximadamente 600 veces, lo que facilita su almacenamiento y transporte en grandes cantidades. Esta es la mayor virtud y ventaja competitiva del GNL.

El GNL es la forma más pura de gas natural, ya que para ser licuado se requiere la remoción de cualquier impureza, como helio, azufre, mercurio, agua e hidrocarburos pesados.

Además, el GNL tiene el menor impacto ambiental de todos los combustibles fósiles por su alto contenido de hidrógeno. Los derrames de GNL se disipan en el aire y no contaminan el suelo ni el agua. Como combustible vehicular, reduce las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) en 70%, no produce compuestos de azufre ni partículas, y las emisiones de dióxido de carbono (CO2) se reducen en 40%.

Estas bondades son las que han hecho que se comience a utilizar masivamente en los diferentes medios de transporte pesado, por lo que se le considera como el diésel del siglo XXI. Actualmente, el GNL se usa principalmente en vehículos con alto consumo que cubren largos recorridos, como tracto camiones, trenes, buques y ferries.

Evolución reciente

Aunque el primer embarque marítimo de GNL se realizó en 1959, desde Lake Charles en Louisiana (Estados Unidos) hasta Canvey Island en el Reino Unido, a bordo del Methane Pioneer, un carguero de la Segunda Guerra Mundial reconvertido, solo cuarenta años después se popularizaría el comercio de GNL.

En la última década no sólo han proliferado las plantas de licuefacción y de regasificación, sino que también ha aumentado la capacidad de producción y de transporte de GNL.

Por un lado, la capacidad nominal de los trenes de licuefacción ha pasado de una media de 3 a 4 millones de toneladas año (mtpa) a entre 7 y 8 mtpa. El protagonista de este hito ha sido Catar, donde las ampliaciones con ‘mega trenes’ en las plantas de Qatargas y RasGas entre 2005 y 2012 supuso un cambio de escala en la capacidad de producción.

Aparte de esas ampliaciones, nuevas plantas de licuefacción entraron en funcionamiento en años recientes o están en construcción en Australia y los Estados Unidos.

Por otro lado, para transportar todo ese GNL, la flota mundial de buques metaneros ha crecido exponencialmente, pasando de 100 buques en 1998 a 200 en 2006, superando los 300 en 2009 y situándose en más de 400 en la actualidad.

En cuanto al tamaño de los mismos, a finales de los noventa la capacidad media rondaba los 120.000 metros cúbicos (m3) mientras que actualmente ronda los 153.000 m3, pero el abanico de capacidades va desde los 30.000 m3 hasta los 210.000 m3 (Q-Flex) y 260.000 m3 (Q-Max) de los nuevos buques qataríes.

A 2013 existían 32 plantas de licuefacción, de las cuales 15 estaban concentradas en cuatro países: Catar (6), Malasia (3), Australia (3) e Indonesia (3); mientras que 11 proyectos estaban en construcción, de los cuales siete en Australia. Al mismo tiempo, el número de terminales de regasificación alrededor del mundo había llegado a 92 y veinte estaban en proceso de construcción.

El GNL en Colombia

Colombia es de los últimos países latinoamericanas en tomar la decisión de entrar a la tecnología del GNL. En diciembre de 2016 entró en operación la primera planta de regasificación del país, ubicada en Cartagena, con una capacidad de 400 millones de pies cúbicos diarios, al tiempo que la UPME recomienda construir otra planta similar en el puerto de Buenaventura.

Mientras tanto, la revolución del gas natural licuado sigue impactando el mundo energético, convirtiéndose en la alternativa más económica y menos contaminante frente al carbón y el petróleo, en un planeta que transita hacia las energías renovables.

Dejar respuesta