La OPEP depende de Rusia OBJETIVO: CONGELAR LA PRODUCCIÓN A PESAR DE IRAK, por redacción IP

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Haider al-Abadi
Ali al-Luaibi: “Irak debería ser exento de las restricciones a la producción de crudo de la OPEP, debido a que el país necesita los recursos para librar la guerra contra el Estado Islámico”.

El papel que Rusia busca jugar en la geopolítica mundial —en especial frente a EEUU— adquiere una dimensión fundamental en el ámbito petrolero. Parece evidente que sin su participación en la toma de decisiones globales la OPEP no podrá alcanzar el esperado equilibrio del mercado. Tampoco se dinamizarán las golpeadas economías de países productores de crudio en crisis como Libia, Nigeria y Venezuela. El presidente Vladimir Putin está dispuesto a negociar con su colega Nicolás Maduro, por una parte, y a impulsar la privatización de Rosneft, por la otra. Por algo es el mayor productor de petróleo del planeta.

Según una información de Reuters, “Rusia tiene un rol fundamental en la confrontación de los desafíos de la industria energética y junto a la OPEP se ha comprometido a estabilizar los mercados petroleros”, dijo el secretario general del grupo, Mohammed Barkindo, en un discurso en Viena antes de encontrarse con el ministro Alexander Novak.

El problema de fondo sigue siendo el exceso de explotación de los yacimientos y de suministro a los mercados. Los dos más grandes productores Arabia Saudita (OPEP) y Rusia (no OPEP) parecen estar de acuerdo acerca del congelamiento de la producción, pero ambos deberán enfrentar las posiciones de Irak, que no está de acuerdo en reducir o mantener sus actuales niveles de explotación.

Su ministro de Petróleo Jabar Ali al-Luaibi dijo el domingo desde Bagdad que “Irak debería ser exento de las restricciones a la producción de crudo de la OPEP, debido a que el país necesita los recursos para librar la guerra contra el Estado Islámico”. Es decir, el acuerdo previsto para la reunión de la OPEP en Viena a finales de noviembre corre el riesgo de fracturarse.

Por su parte, Falah al-Amiri, jefe de la comercializadora estatal iraquí SOMO, dijo que la participación de mercado de Irak ha sido comprometida por las guerras que ha luchado desde la década de 1980.

“Nosotros estaríamos produciendo 9 millones (de barriles por día) si no fuese por las guerras”, declaró al-Amiri. “Algunos países tomaron nuestra cuota de mercado”, agregó.

En este marco, las directrices políticas cumplen un rol determinante imposible de controlar. La guerra con el Estado Islámico se ha convertido en el factor de división ante la necesidad de érfilar una conducta única. Además, dentro de la OPEP existen enemigos irreconciliables, como el reino saudí y la teocracia iraní.

Mientras tanto, Novak reafirma públicamente que Rusia aumentaría la cooperación con la OPEP al evaluar la posibilidad de un congelamiento o recorte coordinado de la producción de crudo. El ministro ruso declaró que un recorte del bombeo en el corto plazo reduciría la volatilidad del mercado, pero que el consumo de gas y petróleo aumentaría en el futuro.

En este concierto de naciones e intereses, basta recordar que EEUU, China y Canadá —tercero, cuarto y quinto productores a nivel mundial— no pertenecen a la OPEP y juntos totalizan casi tanto como los saudíes y los rusos.

El mes pasado en Argelia, esta organización de exportadores acordó un modesto recorte de su producción de petróleo. La meta apunta a reducir el bombeo a un rango de entre 32,50 millones y 33 millones de barriles por día. Sin embargo, todo está por verse pues no hay unanimidad interna entre los productores. E Irak es la piedra en el zapato.

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