La subestación Nueva Esperanza MAYOR CONFIABILIDAD Y ESTABILIDAD PARA LA ENERGÍA DEL CENTRO-ORIENTE DE COLOMBIA

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La subestación cuenta con tres transformadores de 150MVA, y uno más de respaldo, además de seis líneas de 115kV.

Con una inversión cercana a 125 mil millones de pesos, Codensa construyó la subestación de alta tensión Nueva Esperanza (500kV a 115kV), con una potencia instalada de 450MVA, que entra al sistema de Bogotá y la zona centro-oriente del país, para robustecer y dar mayor estabilidad a la prestación del servicio.

La subestación Nueva Esperanza, que ha cumplido los primeros cien días de operación, es el segundo activo de 500kV que construye Codensa dentro de un anillo conformado por tres subestaciones con el fin de contar con un sistema más robusto, capaz de distribuir grandes cantidades de energía a altas potencias y brindar respaldo en caso de una contingencia.

“Nos complace mucho alcanzar el hito de cien días de operación, en los que hemos distribuido 153GW, lo que equivale a la energía consumida por 99.000 viviendas del estrato tres durante un día. Esta subestación consolida a Codensa como la única empresa distribuidora con capacidad de transformación en 500kV en el país”, afirmó David Felipe Acosta, gerente general de Codensa.

Con la entrada de Nueva Esperanza, la capacidad instalada de Codensa se posiciona como la más alta del país, con un total de 11.226,475MVA, aumentando en 11%, porcentaje con el que se podría atender la demanda de energía de un departamento como Meta.

La subestación cuenta con tres transformadores de 150MVA, y uno más de respaldo, además de seis líneas de 115kV, a través de las cuales se distribuye la energía a otras subestaciones de la ciudad y la región. La subestación se podrá ampliar en un futuro hasta alcanzar los 900MVA adicionales.

Dos rescates

Durante la etapa previa a la construcción de la subestación Nueva Esperanza, se evidenciaron dos retos relevantes que debieron ser afrontados por Codensa, con los tiempos y recursos especializados necesarios.

Uno de estos retos fue el hallazgo arqueológico de los vestigios de la cultura indígena de los periodos Herrera y Muisca, que habitaron en la zona del Tequendama hace más de 2.000 años.

El segundo reto fue el rescate ambiental especial que se debió adelantar debido al hallazgo de epífitas en la zona.

Hallazgos de cultura indígenaEn el primer caso, se conformó uno de los equipos de arqueología más grandes de la historia del país, con cerca de 200 personas, entre antropólogos, bioantropólogos, auxiliares de campo y personal administrativo y de logística, para adelantar el rescate en las tres hectáreas donde se identificaron restos materiales y humanos de un antiguo poblado de los periodos Herrera y Muisca, que habitaron en el lugar desde aproximadamente el año 400 A.C. hasta la época de contacto con los españoles (Siglo XV).

Durante la implementación del Plan de Manejo Arqueológico de Nueva Esperanza, desarrollado bajo los lineamentos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), con una inversión de 10.500 millones de pesos, se utilizaron modernas tecnologías y herramientas, como el georradar, para determinar la magnitud e importancia de los vestigios.

Entre el material rescatado y conservado figuran artefactos cerámicos (restos de vasijas, ollas, platos, copas, figuras antropomorfas y zoomorfas), líticos (elaborados en piedra), material óseo humano y de fauna y restos vegetales, así como muestras de suelos. Lo más relevante de este rescate es la información que se obtiene de la conformación social de las comunidades de estas culturas, de lo cual no se tenía conocimiento hasta el momento.

Otro reto afrontado por esta empresa fue el relacionado con el rescate y traslado de las especies epífitas halladas en el área de influencia directa del proyecto. En total, fueron identificadas y reubicadas 3.126 plantas de 79 especies, en especial bromelias y orquídeas, en el área del bosque Renace, de propiedad de Codensa y Emgesa, adjunto a la zona de la Subestación. Este manejo ambiental, representó una inversión de 10.000 millones de pesos.

Además, se adelantó un plan para la identificación y protección del Perezoso de dos garras (Choloepus hoffmanni), del cual se pudo identificar la presencia de cuatro individuos, uno de ellos una cría.

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