Las políticas de Trump TENDENCIAS NEGATIVAS PARA LAS FINANZAS DE EEUU, análisis de Fitch Ratings

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La agencia global de calificación sostiene: “Un incremento en el ingreso disponible podría estimular la inflación o los desbalances externos en el mediano plazo si se tiene en cuenta que la brecha de producto entre resultados económicos posibles y actuales está prácticamente cerrada.”

La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales no tiene implicaciones a corto plazo para la calificación soberana ‘AAA’/Estable de Estados Unidos que todavía se beneficia de fortalezas únicas, dice un comunicado de la firma evaluadora Fitch Ratings enviado a la redacción de Inteligencia Petrolera.

El impacto a mediano plazo de las políticas económicas y fiscales del presidente electo, de ser implementadas en su totalidad, serían negativas para la calidad crediticia del soberano.

Hay incertidumbre sobre el detalle del programa del presidente Trump, hasta qué grado lo ejecutará y su capacidad para implementarlo. Esto último dependerá del nivel de cooperación entre el presidente y las mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y del Senado, y hasta qué punto los demócratas podrían obstaculizar las medidas propuestas.

La elección de una figura controvertida como Trump puede poner bajo presión las relaciones institucionales, aunque su victoria le proporciona un capital político significativo. Los indicadores tempranos de su influencia serán la solvencia del gobierno y el incremento o suspensión del límite de la deuda federal, que ha sido levantado hasta marzo de 2017.

Las propuestas clave de Trump en materia económica incluyen recortes de impuestos, renegociación de los acuerdos de libre comercio, menos apertura a la inmigración, desregulación de los negocios y un gasto mayor en infraestructura. Su propuesta bandera de recortar impuestos es el área que más coincide con la agenda ‘Better Way’ (Un Mejor Camino en español) que promueve Paul Ryan, jefe de la bancada republicana de la Cámara.

El impacto fiscal del plan de Trump sería negativo para la calidad crediticia del soberano en el mediano plazo ya que la reducción de impuestos por sí misma no puede generar el crecimiento suficiente para resarcir la pérdida de ingresos.

La baja en impuestos incrementaría la renta disponible en los hogares lo que, junto con la desregulación y una inversión pública mayor, impulsaría el crecimiento en el corto plazo. Sin embargo, esto dependería de qué tanto estas medidas serían contrarrestadas por factores negativos como un golpe a la inversión privada debido a incertidumbre sobre las políticas económicas, la dinámica del mercado financiero (un alza del dólar y la caída de las acciones, por ejemplo) y efectos comerciales adversos.

Es incierto si las empresas impulsarían la inversión como respuesta a un recorte a los impuestos, ya que el crecimiento de la inversión ha sido lento a pesar de una rentabilidad sólida y un auge reciente en el endeudamiento corporativo.

Un incremento en el ingreso disponible podría estimular la inflación o los desbalances externos en el mediano plazo si se tiene en cuenta que la brecha de producto entre resultados económicos posibles y actuales está prácticamente cerrada.

Un cambio importante hacia el proteccionismo comercial a través de las políticas propuestas en términos de abandonar el Nafta y la imposición de aranceles a China podría tener implicaciones adversas significativas para la inversión y el crecimiento estadounidense e incrementaría los precios, particularmente si hay medidas de represalia extranjeras o una ‘guerra de monedas’.

De darse este cambio habría una resistencia vigorosa por parte de grupos de lobby empresariales y dejaría al descubierto un abismo entre el presidente y los legisladores republicanos tradicionales. En teoría, el presidente puede usar sus poderes ejecutivos para retirarse de los acuerdos comerciales. En la práctica, el Congreso puede exigir un rol en cualquier consideración que se haga para cambiar tratados que ya convirtió en ley.

La deuda gubernamental sobre PIB se incrementaría dramáticamente si los recortes a los impuestos se implementaran en su totalidad. El Urban Brookings Tax Policy Center estimó la pérdida neta de ingresos provenientes de los recortes planeados a los impuestos sobre la renta individuales y corporativos en US$ 6.2 trillones de dólares (un tercio del PIB de 2016) sobre un escenario de 10 años comparado con el actual escenario base publicado por el Congressional Budget Office (Oficina de presupuesto del Congreso en español), que ya prevé que la deuda sobre PIB se incrementará 9 puntos porcentuales del PIB hasta 2025. Una transición rápida hacia un déficit presupuestario sustancial en Estados Unidos podría elevar los costos de endeudamiento.

La calificación del soberano de Estados Unidos en ‘AAA’/Estable cuenta con el respaldo de una flexibilidad financiera única y de una economía amplia y diversa. El riesgo de un deterioro fiscal significativo y de un deterioro en la coherencia y credibilidad de su política económica siguen siendo las factores clave para la calificación.

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