Petro y Duque SUS DIFERENCIAS EN MATERIA ENERGÉTICA, por Alfonso Molina

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BOGOTÁ – Los resultados de las elecciones del pasado domingo no fueron inesperadas. Las firmas encuestadora atinaron en el resultado final. Gustavo Petro (Colombia Humana) e Iván Duque (Centro Democrático) se batirán en duelo electoral el próximo 17 de junio.

Pero más allá de los estereotipos que acompañan a las definiciones de izquierda y derecha, ambos candidatos ha definido sus diferencias en el terreno de la política y la economía. Y en este marco también han precisado sus posiciones sobre el tema de los hidrocarburos. Es decir, definen sus actitudes ante la principal industria de Colombia.

Petro, por ejemplo, expresa una opinión más ideológica que económica en torno al tema petrolero al señalar que debe cambiarse el modelo energético del país hacia el desarrollo de las fuentes renovables en vez de las extractivas. Está a favor de las energías limpias, lo cual es muy loable pero insuficiente. Propone la diversificación del aparato productivo colombiano para no hacerlo depender del petróleo. No quiere un país monoproductor, ha dicho, pero en rigor esa expresión es inexacta por no decir incierta. Es más adecuada con un país como Venezuela y no con Colombia.

Desmontar la industria petrolera colombiana equivale a renunciar a las exportaciones más rentables del país. ¿Quién, en su sano juicio, puede prescindir de su fuente de negocios más importante sin haber desarrollado una alternativa igualmente productiva?  Además, no ha explicado cómo va a ser esa transición. Pareciera más una manifestación de buena voluntad ecológica desde la perspectiva izquierdista y sin asidero en la realidad. La migración hacia energías renovables y más limpias es una tendencia mundial que aún no logra afianzarse. Mientras tanto, los colombianos tienen que comer, vivir, estudiar y desarrollarse al amparo de los ingresos petroleros.

Duque es más pragmático. Propone la autosuficiencia energética y sabe que es necesario elevar las reservas petroleras, lo cual sólo se lleva a cabo incrementando la exploración y la explotación del crudo. Habla de dos mil millones de barriles pero, a nuestro juicio, se trata de una cifra muy conservadora. Lo interesante es que plantea el desarrollo costa afuera y la modernización de la tecnología de extracción. Evidencia conocer la dimensión real de la industria de los hidrocarburos. Y estar consciente que Colombia necesita su industria que, además, cumple 100 años operando.

La otra gran diferencia entre uno y otro candidato se encuentra en el discutido tema del fracking o fracturamiento hidráulico. Duque es cauteloso en la medida en que prefiere el desarrollo actual de los yacimientos convencionales pero no descarta realizar estudios técnicos para conocer las posibilidades de los yacimientos no convencionales. En cambio Petro prefiere ignorar esta técnica de exploración. No la considera adecuada.

Los comicios del próximo 17 de junio implican la selección de modelos de desarrollo muy distintos que involucrarán los temas de la paz, la corrupción, el aparato productivo, la vecindad con Venezuela y otros asuntos igual de importantes.

Duque debe combatir su percepción pública como “el que dijo Uribe” y rescatar su autonomía individual como posible Jefe de Estado, así como Petro debe luchar con su imagen próxima al chavismo y la debacle venezolana. A nadie le conviene asociarse con un modelo fracasado.

Eso sí: el petróleo seguirá estando allí, en el subsuelo, y no podemos ignorarlo.

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