Regalías 4% DE PROYECTOS CONCLUIDOS EN DOS AÑOS, por Carlos Goedder

0
377

Las Regalías generadas por el petróleo son parte del ingreso fiscal y abren posibilidades de inversión pública. No obstante, generan una lucha distributiva entre las regiones y ciudadanos

maritza-martinez2
La senadora Maritza Martínez, del partido de la U, propuso revista el sistema de regalías

El 4 de agosto de 2014 la senadora Maritza Martínez (del partido de la U, liderado por el presidente Juan Manuel Santos) propuso un acto legislativo para revisar el Sistema de Regalías petroleras y mineras de Colombia (1). Entre sus propuestas, estaría reducir la proporción de regalías que se destina a ahorro en el Fondo de Ahorro y Estabilización, liberando 1,2 billones de pesos colombianos (COP) adicionales (aproximadamente USD 600 MM) para proyectos de inversión. El proceso de discusión de esta reforma podría demorar en torno a un año

Las regalías petroleras y mineras colombianas son gestionadas por el Sistema General de Regalías, SGR, cuyas estadísticas y descripción son públicas mediante el sitio de Internet: www.sgr.gov.co   SGR ha aprobado, desde su entrada en vigor en 2012, un total de 13,1 billones de pesos en 5.632 proyectos de inversión social (cerca de USD 6.600 MM). Nuevo MapaRegalías

No obstante, el SGR ha recibido titulares de prensa negativos en un reciente informe de la Contraloría General de Colombia, la cual señala que el sistema es “ineficiente”. Según sus estadísticas, desde 2012 y hasta el cierre del primer trimestre de 2014, el SGR habría tenido ingresos por regalías por COP 20,7 billones (aprox. USD 10.400 MM, que es casi 3% del PIB colombiano en 2013) y habría aprobado COP 12,1 billones para ejecución de proyectos (USD 6.050 MM) – la cifra actualizada a cierre de agosto aumenta la valoración de proyectos en 1 billón de COP.

El problema es que sólo se han concluido, en ese bienio 2012-2014, proyectos valorados en COP 504.000 MM, esto es, cerca de 4% y 58,4% de los proyectos aprobados aún estaría en fase de contratación. Un excedente en recaudación del sistema, por COP 1,5 billones (USD 750 MM) estarían pendientes de distribución hasta tener visto bueno del Congreso (2)

En esta discusión, muchos ciudadanos probablemente desconocen que son las Regalías. El interés por acceder a estos recursos es intenso en varias regiones y grupos de presión. De allí que sea importante tener informados a los votantes sobre lo que significa el concepto.

En economía, los factores de producción reciben una remuneración. Tradicionalmente, estos factores son el trabajo, el capital y la tierra. El trabajo recibe como “pago” el salario. Técnicamente, el trabajador vende su trabajo a una empresa u organización y lo que produce ese trabajo se remunera con un sueldo. En el caso del capitalista, quien tiene activos financieros o bien físicos (maquinaria y equipos) disponibles para producción, se le dará como retribución el interés, una rentabilidad por el uso de esos recursos. En el caso de la tierra, incluyendo el subsuelo, surge el concepto de regalía.

La tradición jurídica de España durante la época colonial americana, vigente aún en las Repúblicas Hispanoamericanas con industria petrolera, es que el subsuelo es propiedad del Estado. Este subsuelo es parte de ese factor de producción de tierra, tan relevante también para la agricultura, la ganadería y la construcción. A diferencia del capital y el trabajo, la tierra no es producida por ningún tipo de esfuerzo o talento humano. Viene dada y también, a diferencia de los dos factores anteriores, tiene un inventario o stock esencialmente limitado, que sólo se incrementa al descubrir y colonizar nuevos terrenos antes inaccesibles o si se desecan zonas antes cubiertas por el agua.

Esta ausencia de esfuerzo para tener tierra y las rentas asociadas a ella ha generado una publicidad negativa a quienes poseen este recurso. En agricultura es frecuente la imagen negativa del terrateniente, especialmente en sociedades latinoamericanas donde se concentra mucho la propiedad de la tierra. La bandera de la reforma agraria es repartir de modo más equitativo ese factor productivo y las rentas que genera.

Ahora bien, para hacer que la tierra genere rentas mediante agricultura, ganadería y construcción, entran en acción el trabajo y el capital. Lo mismo ocurre para generar rentas del subsuelo mediante minería e industria de hidrocarburos. No obstante, estas últimas actividades tienen menos publicidad positiva entre el público y de algún modo se ven como “riqueza fácil”, dado que obtienen unos márgenes de rentabilidad muy superiores al resto de ocupaciones.

Al preaprar este artículo, el precio del petróleo Brent (que se usa como referencia por la petrolera colombiana Ecopetrol) está en USD 100,82  por barril y el petróleo WTI está en USD 93,45 por barril (Financial Times). Se estima que extraer un barril de petróleo del subsuelo tiene un costo de USD 5 en México, de USD 6,5 en Venezuela, de USD 8 en Brasil y Colombia, de USD 9,5 en Ecuador y de USD 10,3 en Bolivia (3).  En el caso venezolano, se añadirían otros USD 4 de coste por barril para refinar el petróleo y USD 5 adicionales para colocar el barril en el mercado internacional. La cesta OPEP, donde Venezuela cotiza a algo menos de precio por ser petróleo pesado, está en USD 99,13 por barril (OPEP).

Con todos estos costes aún se puede sacar cerca de USD 80 por barril de margen en Venezuela por un barril de petróleo refinado y comercializado en el exterior (a los precios actuales; en 1998 esos precios estaban en torno a USD 12 y equivaldrían a menos de USD 30 actuales). Ninguna otra actividad legal da este tipo de márgenes.

Siendo la regalía petrolera la retribución del dueño del subsuelo, el Estado, que representa al conjunto de los ciudadanos, surge entonces el problema de repartir esa regalía. Los dueños del subsuelo esencialmente están fuera de la industria de hidrocarburos y no participan en la actividad que permite disfrutar de esa regalía. No obstante, son los propietarios del subsuelo y quieren tener su porción de renta petrolera, donde la renta de algún modo se asocia al ocio, ya que no ha entrañado esfuerzo alguno del propietario para producir el recurso tierra ni extraer el petróleo.

Esta descripción simplificada es necesaria para entender el problema al que quiere dar solución el Sistema General de Regalías Colombiano. La discusión por la apropiación de la regalía también se transforma en un tema territorial: los Departamentos que producen petróleo quieren tener una participación mayor en el devengo de esa renta, ya que de su subsuelo es que proviene la regalía. Adicionalmente, las regiones quieren proponer proyectos de inversión para esa renta que se ve como un “fondo común” de todos los ciudadanos colombianos dueños del subsuelo. Este tipo de problema distributivo es esencial para las políticas públicas y será el eje de esta serie de entregas sobre Regalías y su gestión en Colombia. El SGR es un modelo de referencia para el problema en otras economías latinoamericanas y globales.

(1) PORTAFOLIO. “Semana de definiciones para el futuro de las regalías.” Bogotá: 1 de septiembre de 2014.

(2) MORALES MANCHEGO, Martha. “Controversia por la Ejecución de Regalías.” El Tiempo. Bogotá: 25 de agosto de 2014

(3)CAPITAL. “Costos de extracción del petróleo”. Panamá: 17/12/2012. En: http://www.capital.com.pa/costos-de-extraccion-del-petroleo/

@carlosgoedder

Facebook: Carlos Goedder

Dejar respuesta