Ya en circulación GUÍA DEL GAS COLOMBIA 2018, por Martín Rosas

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La publicación sale en un momento coyuntural para los gases combustibles en Colombia, pues se debe encontrar fuentes de abastecimiento, frente a la persistente caída de las reservas y la producción.

BOGOTÁ – La Guía del Gas, publicación que cada año edita el Grupo Comunicar en Colombia, llega a su quinta edición.

Desde finales del año pasado está en circulación esta publicación única en el mercado. En esta ocasión aorda varios estudios y artículos de actualidad sobre la cadena del gas licuado del petróleo (GLP), el Balance del Gas Natural 2017-2026 presentado por la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), el informe del Gestor del Mercado de Gas Natural, el Biogás en Colombia, y un completo directorio de entidades y empresas de las diversas cadenas de los gases combustibles.

La publicación sale en un momento coyuntural para los gases combustibles en Colombia, pues se debe encontrar fuentes de abastecimiento, frente a la persistente caída de las reservas y la producción.

Desde 2012 las reservas probadas de gas natural vienen cayendo a un tasa de 8% anual. De 5,7 terapiés cúbicos (TPC) de reservas en ese año se pasó a 4 TPC al cierre de 2016, con un factor de Reservas/Producción de solo 10,4 años; es decir, que hacia 2026 el país se vería abocado a importar gas natural, de no incorporar nuevas reservas.

En ese mismo período, la producción fiscalizada descendió a una tasa interanual de 4%. Así, de 2.859 millones de pies cúbicos diarios (MPCD) en 2012 se pasó a 2.476 MPCD en 2016.

Guía del gas Colombia 2018¿Y el GLP?

Situación similar se presenta con el GLP, energético que tiene una historia en el país que se remonta a los años 30 del siglo pasado, pero que adoleció por muchos años de una reglamentación y controles débiles que cedieron paso a la ilegalidad y la informalidad.

Aunque en los últimos años el Gobierno se ocupó de normalizar el sector, y las inversiones, especialmente chilenas, respondieron al nuevo entorno, lo cierto es que el país sufre una caída en la producción y por lo tanto un desabastecimiento en ciertas regiones.

Frente a ese panorama, la pregunta que se hacen los agentes del mercado es ¿cómo enfrentar las caídas en las reservas y la producción para mantener no solo abastecido el mercado sino aumentar el consumo?

En el caso del GLP no hay otra opción que importar el combustible, a la espera que Ecopetrol amplíe la planta de Cupiagua, que aumentaría la producción de condensados en cerca de 6.000 barriles diarios y que entraría en operación a mediados de 2019.

Mientras eso sucede, la industria entendió la urgencia y a finales de 2017 inició los desembarcos en una planta construida por seis empresas en la zona industrial de Mamonal, en Cartagena, con una capacidad de almacenamiento de 4.000 toneladas.

Alternativas para el gas natural

Para el caso del gas natural, Promigás, en su Informe del Sector 2017, señala que “en el transcurso de la última década, los diferentes estamentos gubernamentales y agentes del sector han venido debatiendo acerca de cuál debe ser la hoja de ruta para alcanzar un abastecimiento seguro… y de esta manera sentar las bases para evitar un freno en el crecimiento de su demanda.”

Y agrega que “una de las principales discusiones se relaciona con la escogencia de la mejor opción entre apostar por el autoabastecimiento o por la importación de gas. A su vez, cada una de estas alternativas presenta dos variantes: autoabastecimiento a través de off shore o de on shore; y las importaciones de gas, ya sea a través de la tecnología del gas natural licuado (GNL) o con la concreción de las importaciones desde Venezuela.

Por el lado del on shore, las esperanzas están puestas en los desarrollos de las cuencas de los Valles Inferior y Medio del Magdalena, Sinú-San Jacinto y Llanos Orientales. Se estima que los recursos de esas cuencas pueden llegar a 25 terapiés cúbicos (TPC), pero se deben sortear varios obstáculos, como las licencias sociales y ambientales, y las facilidades de transporte, entre otros.

En el caso del off shore, a los hallazgos de Orca, Kronos, Gorgon y Purple Angel, en el Caribe, se les ha denominado como la nueva provincia gasífera; sin embargo, aún falta delimitar los campos para tener una aproximación de las reservas y saber si son económicamente viables.

Lo que recomiendan la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y la UPME es la alternativa de la importación de GNL con la construcción de una nueva planta de regasificación en el Pacífico, que tendría una capacidad de 400 millones de pies cúbicos día (MPCD). En esta propuesta se debe construir el gasoducto entre Buenaventura y Yumbo, con una longitud de 102 kilómetros.

La otra alternativa de importación sería por el gasoducto binacional entre Colombia y Venezuela, con una capacidad de 500 MPCD, pero desde cuando finalizaron las exportaciones hacia la república bolivariana, a mediados de 2015, nuestro país está a la espera que los flujos se reviertan. Sin embargo, en los últimos meses Ecopetrol y Petromil anunciaron que han llegado a acuerdos con la estatal PDVSA para iniciar los envíos de gas natural.

Sea cual fuere la alternativa para solucionar el problema de desabastecimiento, lo cierto es que el próximo gobierno deberá encarar la situación para permitir que el energético siga siendo uno de los más eficientes, económicos y más utilizado por los colombianos, y se continúe con la llamada ‘revolución del gas natural’.

Los suscriptores de Inteligencia Petrolera que deseen obtener una copia de la Guía del Gas Colombia 2018 pueden escribir al correo gasenergyblog@gmail.com

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