Opinión EL PETRÓLEO VA A FINANCIAR SU REEMPLAZO COMO FUENTE ENERGÉTICA, por Carlos Alberto Leal Niño*

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Leal Niño: "desde la industria de los recursos naturales no renovables vamos a financiar la alternativa hacia las energías no convencionales".

BOGOTÁ – Los hidrocarburos van a financiar la transición energética y esta se podrá obtener con la búsqueda de mayores reservas a través de una ecuación que contempla a los yacimientos de hidrocarburos convencionales y no convencionales, el recobro mejorado y los proyectos costa afuera.

Colombia necesita superar por mucho los 5.7 años de reservas en petróleo y los 11.7 años en gas con que cuenta actualmente, para asegurar la autosuficiencia y evitar el escenario de importar estas materias que yacen en el subsuelo del país tal como ocurrió en los años 70.

Con mayores reservas de hidrocarburos se podrían financiar proyectos que recurran a fuentes de recursos energéticos renovables en el futuro; sin embargo, esto es un proceso, que al contrario de lo que piensan los detractores de la industria petrolera, no se dará de un día para otro. El petróleo seguirá siendo una fuente imprescindible por muchos años y no solo como combustible.

No obstante, los recursos que genere su explotación sí podrían ser utilizados para financiar proyectos que permitan su sustitución como generador energético. Pero, bajo el actual escenario de reservas no se contarían con estos recursos a menos que realicemos los planes de exploración y explotación que permitan, como en el caso de los yacimientos no convencionales, mediante la técnica de fracturamiento hidráulico, aumentar las reservas, las cuales de acuerdo con Ecopetrol podrían estar en el orden de 10 a 20 años de autosuficiencia.

Debemos ser realistas y entender que la ecuación nos garantizará el paso hacia la transformación de energías de manera segura para la economía del país; desde la industria de los recursos naturales no renovables vamos a financiar la alternativa hacia las energías no convencionales. Es impreciso decir que se quiere un cambio, sin considerar los capitales obtenidos a partir de la producción de petróleo y gas para apalancar este cambio.

Como ingenieros de petróleos es nuestro deber trabajar por la seguridad energética del país y alinearnos a las acciones del Plan Nacional de Desarrollo recientemente aprobado, que buscan consolidar un sector innovador apuntando hacia los recursos energéticos no convencionales, y para esto nos estamos preparando, realizando en primera instancia una revisión a las competencias y habilidades que se requieren para responder como profesionales a este reto de la transformación energética.

Igualmente, y como parte de estas iniciativas entre otras, el Gobierno Nacional inauguró el mes pasado en el departamento de Cesar la planta de energía solar más grande del país, que suple las necesidades energéticas de más de 40.000 personas de la comunidad, con 86.2MW, la cual constituye el 80% de la capacidad instalada de energía solar en Colombia.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, en el Índice de Transición de Energía (ETI) Colombia se encuentra en el puesto 34 entre los 115 países que forman parte de esta clasificación, por encima de Canadá, México, Perú y Brasil. Esto quiere decir que a nivel mundial tenemos una buena calificación en conversión de energía y vamos por buen camino; en otro de los datos dentro del índice, Colombia fue calificada con 51% en el nivel de preparación para la transición.

Todos estos esfuerzos deben traducirse en la eficiencia energética, necesitamos enfrentar el futuro con una canasta confiable, competitiva y sostenible, por eso es necesario diversificar la matriz de generación de energía. De acuerdo con el MinMinas, en los próximos cuatro años, Colombia pasará de tener instalados menos de 50 megavatios de energías alternativas, como solar y eólica, a al menos 1.500 megavatios.

Las nuevas líneas de energías alternativas han venido ganando un espacio importante, y aunque hoy en día siguen siendo fuentes costosas (eólica, solar, geotérmica) en un lapso de 10 a 15 años podrían estar compitiendo con el precio de combustibles fósiles, a pesar de que en la canasta energética de distintos países desarrollados de Europa y Estados Unidos no se ha presentado la transición a la velocidad que se esperaba. Lo anterior no quiere decir que no podamos hacer este proceso, sino que deben hacerse esfuerzos mayores en investigación tecnológica e incentivos tributarios para que los impulsores del cambio apoyen los proyectos de masificación de energías renovables en el país.

Para estimular y concientizar a las regiones en este proceso, desde la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleo (Acipet) consideramos que una parte del presupuesto del nuevo Sistema General de Regalías debería estar destinado para proyectos orientados estratégicamente hacia la trasformación de la matriz de energía, apoyando proyectos de energías renovables en las comunidades, fomentando así la transición energética que demanda el país.

*Presidente de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleo (Acipet)

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